viernes, 28 de diciembre de 2018

Frases de "Trilogía de la Fundación" de Isaac Asimov (III Parte - Segunda Fundación)



En Segunda Fundación (última novela de la Trilogía de la Fundación), El Mulo ya ha derrotado a la Fundación; y su imperio, bautizado como Unión de Mundos, amenaza con conquistar toda la Galaxia. La Unión ocupa una décima parte del total de los planetas habitados, y su poder crece vertiginosamente. Aunque posee la fuerza militar y tecnológica de esos planetas (entre ellos Términus, capital de la Fundación), el Mulo no necesita ese poder; posee una fuerza mayor: el poder de la conversión. A través de la conversión, el Mulo transforma la voluntad, los sentimientos y el pensamiento de sus enemigos para volverlos sus más leales servidores. Solo hay una fuerza que podría enfrentarse al Primer Ciudadano de la Unión de Mundos: la Segunda Fundación. Pero, ¿dónde está? El Mulo necesita saberlo para derrotarla y poder dar fin a su etapa de conquistas y gobernar sin ningún estorbo. Aquí empieza la historia de la Segunda Fundación.

Segunda Fundación se divide en dos partes: La Búsqueda del Mulo y La Búsqueda de la Fundación. Las dos partes fueron publicadas originalmente como novelas cortas entre los años de 1948 y 1950 (unos tres años más tarde de que las dos partes de Fundación e Imperio fueran publicadas por primera vez).




La Búsqueda del Mulo

Han Pritcher, ex capitán de la Oposición Democrática (fuerza política de oposición en Términus en los días de la Fundación), luchó contra el Mulo cuando los oficialistas se "entregaron". Pero el Mulo también convirtió a la oposición, y ahora él es el converso más útil en la Unión. El Primer Ciudadano sabe que sin la conversión, lo único que puede inspirar es repugnancia, miedo o lástima, pero jamás respeto. No descansará hasta que toda la Galaxia se rinda a él, pero para eso necesita vencer a la Segunda Fundación primero, y ya tiene un plan. Pritcher es llamado a audiencia con el Mulo, al igual que Bail Channis, un joven no converso muy astuto, quizá peligrosamente astuto para el líder de la Unión. Ambos, Pritcher y Channis, tienen una misión: encontrar a la Segunda Fundación, quienes también se preparan para la llegada del Mulo. Los segundos fundadores reconocen que en el Mulo tienen un enemigo único: fue capaz de derrotar a la poderosa Fundación, podría ser capaz de seguir interrumpiendo el curso del Plan Seldon indefinidamente, y es capaz de luchar con el poder que solo ellos creían dominar: el mental.




La Búsqueda de la Fundación

Luego de su encuentro con los segundos fundadores, el Primer Ciudadano gobernó solo cinco años más (spoiler necesario), la Fundación se independizó y volvieron a ser los responsables de velar por el cumplimento del Plan Seldon. Al menos eso creían ellos, pero la participación determinante de la Segunda Fundación en la derrota del Mulo les ha hecho confirmar que ellos son tan solo piezas de ajedrez donde una mano invisible manipula sus movimientos; los segundos fundadores son los verdaderos guardianes del Plan, y la Fundación debe encontrarlos si realmente desean ser más que marionetas. Arkady o Arcadia Darell, nieta de Toran y Bayta Darell (quienes descubren al Mulo en Fundación e Imperio), es una de las mujeres más emblemáticas de toda la saga de la Fundación (no solo de la Trilogía). Ella, junto a su padre, Toran Darell II, doctor en electroneurología, son quienes lideran la lucha contra la Segunda Fundación. El doctor Darell lucha desde Términus al desarrollar un dispositivo que le sirve de escudo y arma contra los poderes mentales de los segundos fundadores; su objetivo es que la Fundación sea completamente libre e independiente por primera vez. Arkady hace su parte al arreglárselas para viajar a Kalgan, antigua capital de la Unión de Mundos, y así descubrir la ubicación de la Segunda Fundación.

A continuación, las mejores frases o conversaciones que más me atraparon de Segunda Fundación:

¡Todas las estrellas! Todas las estrellas que podía ver y todas las que se escapaban a su vista. ¡Todas tenían que ser suyas! Se vengaría de todos. De una humanidad a la que no pertenecía. De una Galaxia en la que no encajaba.


El Mulo no necesitaba protección. El Mulo era su propio protector, el mejor y todopoderoso.


En la penumbra del atardecer iban apareciendo las estrellas, y no había ninguna de las que veía que no estuviese bajo su poder. Sonrió con pasajera amargura al pensarlo. Debían acatamiento a una persona que muy pocos habían visto.


—Está bien —fue la indiferente respuesta—. No me opongo a que aterricemos. Lo peor que puede pasar es que perdamos el tiempo.
—¡Oh, no! Lo peor sería una derrota completa, si en efecto es la Segunda Fundación. Recuerde que se trataría de un mundo habitado por quién sabe cuántos Mulos.


Nubes alargadas flotaban entre el débil fulgor de las estrellas. El espacio parecía activamente hostil. Era frío y terrible en sus mejores momentos, pero en aquellos instantes contenía a un extraño ser, el Mulo, y aquel contenido parecía oscurecerlo con su maligna amenaza.


Con fría determinación, gritó a las silenciosas cavernas de su mente: «La Segunda Fundación ha de ser descubierta y destruida.» La emoción que acompañó a aquel grito fue un odio convencido. Ni siquiera hubo el más leve matiz de duda. Cuando pensó en sustituir la frase «Segunda Fundación» por la palabra «Mulo», la sola emoción casi le ahogó y su lengua quedó paralizada.


Sólo una mentira que no estuviera avergonzada de sí misma podía tener éxito.


Existía el profundo temor del hombre hacia el hombre, la salvaje rapacidad del hombre hacia el hombre.


El hombre más irreversiblemente estúpido es aquel que ignora su sabiduría. Que usted supiera que estaba cualificado forma parte de esta misma cualificación.


Es notable lo frágil que resulta ser el romanticismo. Una pistola en la mano de un hombre nervioso puede estropearlo todo.


Nadie debería hablar antes del desayuno. No se está en buenas condiciones con el estómago vacío.


Le he dicho a menudo, señor, que usted no es el Mulo. Puede controlar naves y cañones, pero no puede controlar las mentes de sus súbditos. ¿Es usted consciente, señor, de la identidad de su enemigo? Se trata de la Fundación, que nunca sufre derrotas, la Fundación, que está protegida por el Plan Seldon, la Fundación, que está destinada a formar un nuevo Imperio.


Verán, da la casualidad de que yo sé dónde está la Segunda Fundación.


—Es obvio. —La mirada de Anthor era intensa—. La Segunda Fundación está en Kalgan. Turbor interrumpió.
—Yo he estado en Kalgan, Anthor; la semana pasada. Si allí está la Segunda Fundación, yo estoy loco. Personalmente, creo que quien está loco es usted.


—Es fácil —gruñó Darell—. Verá, da la casualidad que yo sé dónde está realmente la Segunda Fundación.


¡Por la Galaxia! ¿Cuándo puede saber un hombre que no es un títere? ¿Cómo puede saber un hombre que no es un títere?

En los siguientes enlaces encontrarán los tres libros en formato PDF para que los puedan descargar y leer. Y si aún no leen la entrada con la reseña y las frases de las primeras dos novelas, también está el enlace.


Y recuerden que si desean todos los libros descritos en la primera entrada de la trilogía, pueden escribirme a abiel.arias@gmail.com. ¡Felices lecturas!